10 Cosas que debes saber antes de tener sexo anal

1. El sexo anal puede ser más placentero de lo que crees.

Antes de que digas que “es antinatural” (lo cual no es cierto), debes saber que el ano es una zona erógena. Esta parte del cuerpo tiene las terminales nerviosas suficientes para competir con la vagina y el pene. Estimular esta parte correctamente puede ser igual de satisfactorio que con los genitales.

 

2. Sí, es posible tener orgasmos vía sexo anal.

Anatómicamente hablando, puedes tener un orgasmo igual de intenso con el sexo anal que con el sexo vaginal. Durante la penetración anal, no solo se estimulan partes como la próstata (en el caso del hombre) sino también nervios como el perineal y el pudendo (que conecta con el clítoris en el caso de la mujer).

Además, un estudio de la Universidad de Indiana encontró que las personas son más propensas a tener un orgasmo probando incluyendo diferentes actos sexuales en sus últimos encuentros, incluyendo sexo anal.

 

3. La penetración por detrás no tiene nada que ver con tu preferencia sexual.

La realidad es que cualquier hombre y mujer, sin importar sus preferencias sexuales, pueden disfrutar de este tipo de sexo.

 

4. La fricción no es la única forma de placer.

Aunque la penetración con movimientos repetidos puede darte satisfacción, la vibración (de un juguete) o hasta el simple hecho de tener algo adentro (como un butt plug o cono anal) puede ser suficiente para estimular esas mismas terminaciones nerviosas.

 

5. Una palabra: LUBRICANTE.

Nunca subestimes el poder del lubricante, mucho menos cuando se trata de sexo anal. Recordando un poco esa clase anatomía: no, el ano no se lubrica solo como la vagina. De ahí que sea tan importante tener lubricante a la mano para que el pene se deslice de manera más fácil y tengas una mejor experiencia.

 

6. El sexo anal no duele si lo haces correctamente.

TIENES que estar relajada/o. Esto es básico para ayudar a que los músculos anales y el esfínter se relajen. El Dr. Joe Kort, autor de Gay Affirmative Therapy for the Straight Clinician, y el Dr. Ian Kerner, fundador de GoodInBed.com, comentaron que lo primero es estar genuinamente seguro de querer hacerlo y no sentirte presionado.

La masturbación, el uso del condón, el lubricante y el uso de ciertos juguetes especiales ayudarán a que sea una mejor (y más segura) experiencia.

Si te duele pueden estar pasando dos cosas: o estás demasiado tenso o hay una lesión dentro del ano o recto. De ser así, lo mejor es llevar las cosas con calma, retirar el pene o juguete e intentarlo en otra ocasión.

 

7. Utiliza un preservativo SIEMPRE.

El interior del ano es una zona que puede infectarse con facilidad en el caso de tener pequeñas fisuras o heridas. Si tú y tu pareja no se han hecho pruebas de VIH o ETS, usen condón.

Esto evitará la contracción de cualquier enfermedad y los dejará disfrutar con más seguridad de la experiencia.

 

8. Tómalo con calma y hazlo gradualmente.

Comiencen con caricias. Si la sensación no te molesta, sigan poco a poco con la inserción de un dedo. Un juguete, como un butt plug, puede ser un buen accesorio para probar la sensación de algo más grande, antes de introducir el pene.

Una vez que estés acostumbrado a la sensación, introduce cuidadosamente el pene. Evita ir rápido la primera vez para no causar dolor y en caso de haberlo, retira lentamente.

Si te sientes cómodo para repetir la experiencia, poco a poco se hará mucho más fácil, pues al final de cuentas se trata de acostumbrarse a la sensación y entrenar el músculo.

 

9. Por nada utilices el mismo condón para tener sexo vaginal, anal y oral.

Si vas a tener sexo vaginal después de anal (o viceversa) es muy importante que cambies de condón. Lo mismo aplica para los juguetes, de lo contrario, es más fácil que te de alguna infección vaginal o urinaria.

 

10. Sobre la higiene…

Procura lavarte siempre antes del sexo anal (tanto el pene como el ano). Utiliza jabón para el área genital y evita usar perfumados, pues pueden resecar el área y propiciar infecciones.

Mucha gente prefiere tener una mejor preparación, lo que involucra duchas anales, enemas y evacuación del recto. Lo mejor será que discutas con tu pareja qué los hará sentir más cómodos.